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Paco de Lucía

PACO DE LUCÍA (Algeciras, 1947) Guitarrista.

 

Francisco Sánchez Gomes, nace en Algeciras (Cádiz) en el barrio de La Bajadilla en 1947. Recibe su nombre artístico de la que fuera su madre, Luzía Gomes Gonçalves.

A la edad de 11 años hace su primera actuación en Radio Algeciras. Recibió sus primeras enseñanzas de su padre Antonio Sánchez Pecino, de su hermano Ramón de Algeciras y del Maestro Niño Ricardo.

A los doce años comienza a actuar junto a su hermano Pepe de Lucía como cantaor bajo el nombre de "Los Chiquitos de Algeciras", con el que obtuvieron en el año 1962 un premio especial en el Concurso Internacional de Flamenco de Jerez. Después de este galardón, realizaron su primera grabación discográfica y fueron contratados por la compañía José Greco, con la que recorrieron Estados Unidos. Intervinieron en una de las primeras producciones televisivas que se realizaron sobre el género, titulada "Flamenco".

Animado por Sabicas, al que conoció en uno de sus viajes, y Mario Escudero, Paco de Lucía se adentró en el terreno de la composición:

Yo, hasta que descubrí a Sabicas, pensaba que Dios era Niño Ricardo, y de
alguna manera, yo aprendí de su escuela y de su estilo, pero cuando conocí a
Sabicas me di cuenta que en la guitarra había algo más. Con Sabicas, descubrí
una limpieza de sonido que yo nunca había oído, una velocidad que igualmente
desconocía hasta ese momento y, en definitiva, una manera diferente de tocar.

Sabicas le oyó tocar las falsetas de Niño Ricardo y le dijo que un flamenco no debía tocar cosas de otro, sino sus propias creaciones:

"No sé exactamente por qué me dijo aquello, pero lo que si sé, es que me influyó muchísimo"

Los managers internacionales Lippman y Rau lo contrataron para sus galas, "Festival Flamenco Gitano", recorriendo Europa en la segunda mitad de los años sesenta. A partir de entonces su vida profesional es intensa, acompañando a cantaores de renombre y formando parte de prestigiosos elencos flamencos como las compañías de Antonio y de Antonio Gades, con los que viaja por todo el mundo.

Sus primeros discos, a dúo de guitarras, los grabó con Ricardo Modrego, y Ramón de Algeciras. En 1967, grabará "Flamenco Jazz" con Pedro Iturralde y conocerá a Camarón de la Isla. Ambas circunstancias serán determinantes en su vida. De Camarón, dijo que se enamoró de él para siempre y recuerda aquella época como la más bonita de su vida. De aquella unión hasta 1977 salieron una decena de discos, que hoy son más escuchados que cuando vieron la luz.

"Mi sueño siempre fue ser cantaor, mientras que el de Camarón fue ser guitarrista".

Esta sana envidia y una admiración recíproca, cree que fue la clave de su conexión.

"Para mí -declaraba a Nacho Sáenz de Tejada-, hacer un disco con Camarón era importantísimo, como una sensación de estar vivo, de estar creando. Era una aventura; de lo más excitante que me ha pasado".

Inicia sus actuaciones como guitarrista flamenco de concierto y obtiene, en 1968, el Premio del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, y en 1970 el Premio Nacional de Guitarra Flamenca de la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera. Este mismo año participa en el Festival Internacional de Música de Barcelona, con ocasión del bicentenario de la muerte de Beethoven, celebrado en el Palau de la Música y al año siguiente ofrece un recital en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Se convierte en el artista flamenco más popular y su proyección se extiende internacionalmente.

En 1973 aparece la rumba "Entre dos aguas" que arrasa en las listas de éxito y consigue que por primera vez, el público más joven preste atención a la guitarra flamenca. Después de este clamoroso éxito comercial, en 1976, su nuevo trabajo, "Almoraima" rompe el esquema anterior, perfila ya su personalidad a la guitarra y se vislumbra el proyecto de formar su propio grupo.

En enero de 1977, después de ocho años de "hablarse" y con alguna oposición familiar, contrae matrimonio con Casilda Varela en Amsterdam. Tienen tres hijos: Casilda, Lucía y Curro.

En 1981 por fín se crea el sexteto que venía viéndose venir: Sus hermanos Pepe de Lucía y Ramón de Algeciras, Jorge Pardo, Carles Benavent y Rubem Dantas. Más adelante se incorporaría Manolito Soler.

Con este grupo innovaría y sentaría las bases del actual grupo flamenco. Introdujo el bajo eléctrico que lo mismo marca, como magistralmente suena al unísono con las facetas de Paco, de la mano de Carles Benavent, uno de los mejores bajistas de jazz de Europa. Trajo el cajón peruano que hoy no falta en cualquier grupo flamenco y que puso en manos de Rubem Dantas, excepcional percusionista de Salvador de Bahía que enriqueció el sonido con sus bongoes, darbukas, tumbadoras y cortinillas que por primera vez se escuchaban en el flamenco. Esta magnífica formación duró varios años hasta que decidió volver a los orígenes y volvió al trío con Juan Manuel Cañizares y su sobrino Juan María Bandera.

El fin de siglo, no le trajo muchas alegrías y vivió los momentos más amargos de su vida. La muerte de Camarón y los problemas con los derechos de autor conjuntos le hicieron entrar en una depresión, que se agravó y alargó, con el fallecimiento de sus padres.

En 1998 volvió al septeto con algunas caras renovadas y grabó el disco homenaje a su madre "Luzía".

Estuvo algún tiempo alejado de los focos y de la composición en su casa de Mirasierra. Después se fue a Playa del Carmen en Cancún donde planeaba su retiro y allí nació, hasta ahora, su último trabajo "Cositas buenas" en 2004. Ese mismo año recibe el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y un Grammy Latino al mejor álbum de flamenco. Con este trabajo realiza una gira mundial.

Manuel Ríos dice de él:

"Indiscutiblemente, Paco de Lucía es el artista flamenco más popular de nuestros días. Con él la guitarra flamenca puede decirse, por múltiples razones, que ha llegado a su cénit. Sin desvalorizar lo más mínimo a los maestros mayores, ni tampoco a los magistrales intérpretes actuales, Paco de Lucía, poseedor de una ejecución dinámica y turbadora, ha conseguido interesar y cautivar con su guitarra andaluza a los públicos más dispares y heterogéneos. Paco de Lucía abrió con su virtuosismo, con su toque vorágine y brillantísimo, un camino insospechado para la guitarra flamenca, poniendo sus sones a tono con nuestra época sin perder legitimidad originaria. Y sin olvidar los precedentes, repetimos, Paco de Lucía, más que llevar a cabo una labor evolutiva, lo que ha realizado es una auténtica revolución".

Félix Grande dice de él:

"En la música -y en la técnica- de Paco de Lucía hay muchas veces fiebre, angustia y desazón, cólera incluso, y hay siempre autoridad, dominio: pero nunca hay sosiego. Esa música, tantas veces apasionada e incluso ronca por la indignación puede ser también delicada, tierna, majestuosa; pero nunca apacible. En su discurso musical sobrevienen a veces estallidos de júbilo; pero, precisamente, no se trata de un júbilo tranquilo, sino de un júbilo que estalla; casi venal, provocativo y arrogante. Constantemente asoma en esa música la cara del consuelo; jamás del olvido. En la guitarra de Paco de Lucía circularmente existe, como un mitológico animal enjaulado, una memoria antigua que no se duerme nunca. Su técnica tumultuosa, ya menudo desesperada, no es solamente el resultado de muchas horas de digitación, sino también, y sobre todo, la herencia de una época en que un niño miró a su alrededor, vio su casa, su barrio, su familia, su realidad, apretó las mandíbulas y, agarrando con fuerza la guitarra, se dijo: Yo tengo que crecer".


 
 
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