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Ramón Montoya Salazar nace en Madrid el 3 de
Noviembre de 1897.
Sus progenitores, de raza gitana, eran tratantes de
ganado y en su niñez, Ramón contribuye
con la familia realizando también labores relativas
a esta actividad, aunque, desde muy niño, su
inclinación por la guitarra se hace patente en
las reuniones familiares en las que no faltaba el cante
y el toque flamenco.
Posiblemente, sus primeros estudios los realiza en
las Escuelas del Maestro Patiño, de Paco de Lucena
y de Miguel Borrull. También tiene una gran influencia
de otro gran guitarrista: "El Canito", al
que va imitando el estilo y del que "sacaba las
filigranas que veía y escuchaba", según
palabras del propio Montoya, aunque muy pronto abandona
las influencias que le llevarían a conseguir
su propio estilo.
A la edad de 14 años se inicia profesionalmente
trabajando en los cafés cantantes de la época
en Madrid, hasta que es contratado en el Café
de la Marina cobrando seis pesetas de la época.
En él permanece ocho años como primer
gutarrista y toma contacto con reconocidos cantaores
y bailaores de la época como La Macarrona, La
Malena, Juan Breva, Bernardo el de los Lobitos, etc...
pero su gran reconocimiento no llega hasta que se une
a don Antonio Chacón como tocaor fijo y que respecto
a su relación José Blas Vega afirma: "adquirió
un régimen estable y continuado desde 1914 hasta
el fallecimiento de Chacón en 1929".
Con la pérdida de Chacón, de 1930 a 1940,
Montoya acompaña frecuentemente al Niño
de Marchena y comienza a introducirse en el mundo del
concierto solista. Quizá este campo sea el más
importante de su vida artística y por supuesto
para la historia de la guitarra flamenca, ya que se
le puede considerar el creador de la "guitarra
flamenca de concierto".
En 1936 un amigo, artista gráfico mexicano ultramodernista,
Marius de Zayas, le propone realizar una grabación
en disco de solos de guitarra y llevar los conciertos
de guitarra a los lugares reservados hasta entonces
a la música clásica, y comienza una serie
de conciertos en Francia, que coinciden con la aparición
de las grabaciones y que se extienden de Francia a Bruselas,
Londres, Suiza y América hasta 1938 catapultándolo
internacionalmente.
Grabó con casi todos los grandes cantaores de
la primera mitad del siglo XX, entre ellos Juan Breva,
Pastora, Aurelio, Chacón, Cepero, Vallejo y Mojama
pero sobre todo con Pepe Marchena. Alternó esta
actividad con recitales y actuaciones hasta su fallecimiento
en Madrid, el día 21 de junio de 1949.
Creó el toque por rondeñas afinando la
guitarra con el bordón en Re y la tercera en
Fa sostenido. También transportó el toque
por tarantas hasta Sol sostenido para estructurar el
toque por mineras, ya que la tesitura de los cantaores
para ejecutar este palo exigía una nueva tonalidad.
Ramón Montoya fue admirado por los guitarristas
de su época, tanto clásicos como flamencos.
Sin embargo, también fue criticado por ser muy
preciosista e incluso hubo algunos cantaores que lo
dejaron solo en el escenario para que se luciera. Aún
así, la personalidad, la genialidad y la importancia
de este gran artista, ha sido reconocida por todo el
mundo flamenco.
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