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Actualizado: 13/01/2008
Arrastra los pies con la elegancia y
serenidad macerada por 80 años de historia. En los surcos de su cara
se podrían rastrear las penurias vividas por un niño al que
le sorprendió la guerra civil española, en la provincia estandarte
del constitucionalismo. Y es que nació en la gaditana calle Botica del
barrio de Santa María en 1927. Un año que quizás algún
día no sólo sea recordado por la configuración de esa
generación sin precedentes en la literatura española, sino
también por el alumbramiento de Juan Ramírez Sarabia, Chano Lobato:
el Tío Chano, como le denomina su séquito de incondicionales. Esos
mismos que se dieron cita el pasado jueves 10 de enero, a la una y media, en la
sevillana Iglesia de Santa Lucía, para arroparlo en la entrega del premio
la Niña de los Peines, concedido por la Consejería de Cultura, a
toda una trayectoria dedicada a dignificar el nombre del flamenco y a dibujarnos
una sonrisa en nuestros rostros, especialmente a través de sus tanguillos,
sobrados de compás e ironía.
La última ocasión en la que
pudimos disfrutar de su arte encima de un escenario, fue hace escasamente
un mes en la Gala flamenca que se vivió en el teatro Lope de Vega.
La ilusión por dar lo mejor de sí pudo con la merma en la voz
y en la agilidad provocada por la diabetes que padece –entre otros achaques-.
Tanto fue así que no se resignó a ofrecernos una pataíta
con todo el salero heredado de la Tacita de Plata. Y una vez más
consiguió levantar al público que le ovacionó con palmas
a compás. El Lope de Vega podría ser un escenario apropiado
para ello. Lo que no deja de sorprender es como el templo sevillano en el
que se le hizo entrega de este reconocimiento también acogió
los ecos de esos aplausos acompasados, al Tío Chano, para la eternidad.

Pregunta.Tío Chano:
¿Qué significa para ti este premio?
Respuesta. Para mí es una satisfacción muy grande.
Pastora, fue la mejor del mundo. Una institución. Yo me identificaba
mucho con esos cuplecitos que hacía por bulerías. Era de esas artistas
que me tiraba pellizco
Así que recibir su premio es lo más
grande que me podía pasar.
P.¿Cómo conociste
a Pastora?
R. Un día salí de Cádiz para Sevilla y me
encontré con un gitanillo, El Perlo. Un niño que había
bautizado Pastora y él me llevó hasta su casa. Vivía
en la Alameda con su marido Pepe Pinto. Y cuando me vio me reconoció.
Para mí fue la alegría más grande del mundo.
¡Pepe
¡ ¡Sabes quien es
!
¿Tú no te acuerdas de uno que cantaba en Cádiz, muy
nervioso, por alegrías, que yo te dije, verás éste lo
de pellizcos que va a pegar
?, le dijo Pastora al Pinto.
(Sus ojos se le han inundado de
estrellitas
pero prosigue desempolvando algunos episodios de
su memoria.
Y me vine con el Pinto hablando desde
la Alameda - me dio esa satisfacción- de un espectáculo que se
iba a hacer, "España y su cantaora", que era Pastora. Y
pá mí aquello fue un reconocimiento muy grande. Y ahora al
cabo del tiempo recibo este premio que además, no es sólo un
ladrillo como hacen en Cádiz. Te dan un ladrillo con mucho
cariño
Sí pero el ladrillo no se come, ¡si no que lleva
5 millones de pesetas!
P.¿Te vas a dar algún
capricho con ese dinero?
R. Sííí
pero siempre que no vea a Rancapino
(nos regala una mueca maliciosa que encierra la gran amistad que le une
con este artista al que llama hermano). Yo no quiero que se entere de esto
Rancapino, porque dice que yo le debo un dinero, dice. Pero yo no tengo
memoria de lo que no me conviene
P.¡Pero si tu adoras a
Rancapino!
R. Sí
pero como pueda manga
(Se deshace en una
carcajada de complicidad con él aunque esté ausente).
P.¿Qué es el flamenco
para ti?
R. Una forma de quitarte el hambre. Muchas vivencias. Mi vida.
P.¿Por qué hay tanta
gracia en Cádiz?
R. Una gracia relativa (Dice con cierto sarcasmo, cansado del sambenito que
se les ha colgado a los gaditanos). Aunque lo cierto es que hay salero. Había
uno en Cádiz que era lo más gracioso del mundo: Ramón Jarana.
(Mastica las palabras mientras una sonrisa le
acentúa las arrugas de su cara).
Éste decía que era del partido LMM.
Y yo le preguntaba: ¿Y ése qué partido es? Y contestaba con mucho
arte el Partido del Lomo Metido en Manteca
No había hambre por entonces.
Y cantaba muy apañao y daba una vuelta bailando pá comérselo
(De repente se queda pensativo como si la nostalgia
se apoderara de sus recuerdos, sabiéndose el último representante de
esa escuela gaditana que morirá con él).
Y hay cositas
pero todo se va perdiendo,
¿sabes sobrina? En Cádiz pasa como en Triana, ya no se ven a esos
gitanos sentados en la silla de anea a la puerta de su casa
P.¿Crees que el flamenco se
está perdiendo?
R. Al contrario. Hoy tiene más presencia que nunca. Lo que es menester
es que no lo traten como si fuera de Escandinavia. Que lo disfruten como quieran,
que se lleven el dinero que quieran, pero que no nos quiten lo mejor que tenemos
en Andalucía que es nuestro flamenco. Porque entonces nos morimos de pena.
P.Siempre te quejas de que no cotizaste
y ahora te ha quedado sólo la pensión mínima.
¿No te sientes rico?
R. Sí sobrina
me siento rico de cariño. (Lo dice con la
voz temblorosa y emocionada por los vaivenes de sus recuerdos.
P.¿Es tan importante el dinero
tío Chano?
R. Cuando se han pasado muchas calamidades sabes que el dinero te da tranquilidad
y eso es muy importante. Yo ahora el dinero sólo lo quiero para mi hijo, para
que no le falte de nada. Pero para mí, lo más grande es vivir las muestras
de cariño que me están regalando estos días
P.¿Cómo recuerdas la última
gala en la que conseguiste poner en pie al auditorio del Lope?
R. Uuuy, estaba nerviosito, pero una vez que salgo, me revisto y ya pá
lante. Estaba tan a gusto que me tuvieron que echar con agua caliente
P.¿Cuál es tu sueño?
R. Mi sueño
no sé, porque me suena a despedida. El
último día me dio mucho coraje con un representante de Madrid que
me estaba intentando convencer de montarme un festival en homenaje
Y yo no quiero que molesten a mis compañeros, para no darles un duro, como
si yo ya me fuera a morir, ¿comprendes?, no sirvo para molestar a nadie.
Siempre he tenido una delicadeza muy grande y he sido muy retraído. No es
que sea tonto, pero que no he servido yo para eso de los homenajes y
se lo
dejé muy claro: a mí no me hables más de homenajes ni
ná
, que al final sólo te lo quieres llevar calentito
tú.
P.¿Le tienes miedo a la
muerte?
R. El otro día un escritor de Jerez escribió "Con
una fuerza y una energía que no sabemos de donde las saca
tenemos
Chano pá rato" y me dio mucha alegría, ¿sabes? Y
cuando yo ya me vea que me entra esa cosita –que reconocemos nosotros mejor que
nadie- me retiraré, porque ridículo no. Hay que saberse retirar
con dignidad.

P.Hace 6 años que participas
cada miércoles con tu amiga Matilde Coral en una tertulia del programa de
radio El Público, de Jesús Vigorra. ¿Cómo se te
ocurrió meterte en este embolado?
R. Al principio me dio mucho miedo. Yo lo hablé con ella y ninguno
de los dos sabía si íbamos a estar capacitados para dar los
argumentos que podían exigir una hora hablando de actualidad, de nuestra
historia
En fin que decidimos pa quitárnoslo de encima acudir sin
cobrar un duro
Y ya llevamos 6 años aunque a mí todavía
me da jindama ponerme delante del micrófono.
Se les puede escuchar a través de internet
en la página web www.canalsur.es,
programa El Público, bandeja de radio y el día en cuestión
de 5 a 6 de la tarde. Han compartido mesa con Juan José Millás
entre otros y nos han dejado perlas para el recuerdo).

P.¿Cómo se llamó el
amor de tu vida?
R. (El tío Chano empieza a perderse en los laberintos de su memoria
y sólo atina a balbucear
)
Se llamaba
se llamaba
(Y en ese momento, Matilde Coral, que nos
acompañaba en el transcurso de la entrevista, ya que habían compartido
minutos antes su tertulia en la radio, se afana por dirigirle su pensamiento hacia
su mujer Rosario. Y dice ella corrigiéndole con el cariño de quien
está velando por un ser querido: "Se llama Rosario, ¿no Chano?,
tu mujer se llama Rosario
Y ahí frenó". Y Chano repite
como si de una letanía se tratase
)
Y ahí frené. Fuimos pareja de hecho
durante muchos años y cuando nos casamos pa formalizar ya nuestra
situación, nos fuimos a Madrid y allí montamos un casamiento de
arte. Me llevé dos horas esperando a la novia. Se avisaron a todos los artistas
de los tablaos
La verdad es que fue por los papeles, porque si teníamos
que viajar por el mundo, era un problema no estar casados
(De momento cambia de registro y teatraliza el
dramatismo en su rostro)
Y aunque no quiero que salga esto que te voy a
decir sobrina: Creo que me está envenenando
Y las risas cómplices entre los tres nos
condujeron a otro sin fin de asuntos que darían vida a una historia
interminable: la del eterno Tío Chano.
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