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Quien esté
libre de pecados
, que tire la primera piedra
Actualizado: 22/01/2008
"Sevilla nunca me falla".
Con estas palabras emocionadas Antonio Canales agradeció
al público -puesto en pie en la Sala Joaquín Turina -
su entrega, tras concluir "Bailaor". Una revisión del
espectáculo que estrenó en el Teatro de la Maestranza,
en el 2000, con el que se clausuraba la Bienal de Flamenco de Sevilla.
En esta ocasión, Bailaor llegaba a su ciudad natal precedido por
una marea mediática, en la que Canales, a sus 46 años, se
ha visto envuelto involuntariamente.
Los hechos se desencadenaron apenas 24
horas antes. Al concluir la rueda de prensa de presentación de su
espectáculo, el pasado miércoles, el bailaor estableció
una charla distendida con un grupo de periodistas, con los que se había
fijado un pacto de no difusión de lo que se dijera. Sin cámaras,
ni grabadoras. Un almuerzo –ya institucionalizado por Cajasol, anteriormente El
Monte- con el que se pretende propiciar el clima idóneo para que el
artista invitado ofrezca su lado más humano. Pacto que no respetó
un operador de cámara -presumiblemente de Atlas- que estuvo grabando en
todo momento los comentarios jocosos e indignados del Canales, sobre
compañeros de la profesión como Cristina Hoyos o Rafael Amargo.
Aunque en ese espíritu crítico también se sumergió
él mismo ofreciendo un análisis ácido, al que no le
faltó una buena dosis de coraje y sentido del humor, sobre su propia vida.
"Que la Hoyos era muy fea, que la soberbia del Cortés y la frivolidad
del Amargo eran conocidas
y que él no se consideraba un bisexual
en potencia
" fueron algunas de las perlitas que al descontextualizarse
y llevarse a los medios lo colocaron en el epicentro del huracán. A
pesar de todo ello, bailó esa noche. Y cómo bailó.
Aunque lo más destacado de este
culebrón es que al concluir el espectáculo y abandonar su camerino,
pasada la medianoche, se encontró con una periodista de televisión,
apostada en la salida, que le preguntó simplemente si se reafirmaba en
las valoraciones vertidas. Y echándole una dosis de valentía
a todo este asunto, en vez de dar un paso atrás, lo dio hacia delante.
"Sí: Cristina Hoyos es una persona fea y temida por los artistas a
la que nadie se atreve a torcerle el paso, sí; que mi ambigüedad sexual
no es más que el ejercicio de mi libertad para enamorarme, sí; y
que al flamenco le sobran muchos titirimundis y le falta más sentido
ético, sí". En fin, que en vez de enmendar la plana,
terminó estampándole un garabato al examen. Como era de
esperar, los medios de comunicación estaban acechándole al
día siguiente para hacerse con algunas de esas joyas verbales y
difundirlas hasta la saciedad en sus respectivos medios.
Consiguieron saber que el viernes a las
19.00 cogía un vuelo en el aeropuerto de Sevilla, y allí
se apostaron para robar la última imagen del Canales y, cómo no,
sus últimas palabras. Antonio, los atendió. Con la
filantropía que en general imprime a sus pasos y a su trato. Pero
unas palabras y unas imágenes no eran suficientes. Querían
más. Querían la imagen desquiciada de un artista que se
había despojado de sus miserias y que había valorado sin
hipocresía y con sus criterios el trabajo – siempre sometible al
ejercicio crítico- de algunos compañeros. Pero de frente.
Con un paso adelante. Sin el fariseísmo con el que estamos
acostumbrados a tratarnos en esta tierra de la "acogida".
Tanto fue así que consiguieron lo que pretendían: sacarle
de quicios. Y sí: le tiró el micrófono al suelo a
una redactora de un famoso programa de cotilleos y se recluyó
en los aseos del aeropuerto buscando un poco de paz. Faltaba apenas
una hora para que su vuelo partiera. En ese reducto de intimidad
conseguimos hablar con Antonio Canales, de su reencuentro con Sevilla,
de las declaraciones robadas y reafirmadas, y de su yo más
íntimo. Un Antonio Canales que se nos presentó en blanco
y negro, como cada uno de nosotros. Con sus aciertos y errores, con
sus luces y sombras, con sus coherencias y contradicciones, como
cada uno de nosotros. Y quien esté libre de pecados
que tire la primera piedra.
Pregunta.Anoche pusiste
a Sevilla en pie. ¿Estabas asustado con el reencuentro?
Respuesta. Siempre tu tierra, y en este caso, Sevilla, es una
plaza difícil de torear. Pero como dije anoche, Sevilla nunca
me falla y yo espero que ella sienta lo mismo.
P.Sabemos que te sientes
ultrajado por la difusión que se le han dado a tus palabras
vertidas en una conversación privada entre compañeros
de la prensa. ¿Qué ocurrió realmente? ¿De
verdad que no sabías que te estaban grabando?
R. ¡Claro que no! Yo no sabía que me estaban grabando.
Era una conversación de tertulia con compañeros de los
medios, amigos muchos de ellos, entre los que pactamos una charla abierta
sin grabaciones. Pero alguien no lo respetó. Pero vamos, que yo
diga que Cristina es fea, que Joaquín era el mejor de nuestra
generación, pero que está muy subidito, o que es de dominio
público la frivolidad de Amargo, tampoco es algo que nos caiga
de sorpresa.
P.Sin embargo anoche te
volviste a despachar a tus anchas con una periodista que te esperaba al
concluir el espectáculo. Una vez es un error, dos veces
¿Tan ofendido estás porque el Ballet Flamenco de
Andalucía, dirigido por Cristina Hoyos, no te haya contratado
ninguna coreografía?
R. Me preguntaron si me reafirmaba en lo dicho, y dije que
sí. Y es que se tiene un miedo político a esa
señora (en referencia a Cristina Hoyos), que no entiendo.
¿Cómo es posible que tenga siete espectáculos
con el Ballet Nacional y el de mi tierra, dirigido por esa señora
no me haya contratado ninguno, ni un taller? Esa ortodoxa del
flamenco
¿A qué va a esperar para contratarme una
coreografía? ¿A que me muera, para comprar mis derechos a
mi familia? ¿Por qué esa directora no me llama? Yo creo
que me merezco una explicación. Que Cristina me diga cuál
es el motivo por el que no se cuenta conmigo. Y quiero denunciar, que
lo tiene todo copado. ¿Por qué? Y además quiero que
el público sepa que estamos hablando del dinero de los
contribuyentes.
P.Anoche cuando estabas en el
escenario, se te veía la mirada perdida por momentos.
¿En quién estabas pensando?
R. En mi padre. En ofrecerle a mi tierra lo que se merece.
En el arte de Curro Romero
en tantas cosas
P.Durante estos días
se está opinando mucho sobre tu ambigüedad sexual.
¿Cómo digieres todas estas habladurías?
R. Me parece tan anticuado ya
Eso de salir del armario o
ponerle una etiqueta a un ser humano. Es llenarlo de moralidades que
luego detestamos y le criticamos a la propia Iglesia. Es seguir
alimentando hipocresía, prejuicios y complejos. Y es que
además, yo no me considero ni un bisexual en potencia. Soy Antonio
Canales. Todos no somos heterosexuales ni homosexuales del mismo modo
ni en el mismo grado. Ni en cada momento de nuestra vida nos comportamos
igual. Hoy estoy aquí, pero mañana me puedo enamorar de una
persona que nunca hubiera imaginado, de una planta o de la soledad.
Cada uno tiene su marca y su etiqueta.
P.¿Cómo está
encajando tu entorno todo esto?
R. Hace 19 años me enamoré de una mujer, me casé
con ella y tuvimos tres hijos, y eso no se finge. ¿A qué
viene ahora tanto arremeter contra Antonio Canales? Si además el
sexo no es lo que condiciona al ser humano. Lo condicionan las guerras, el
hambre. Con ellos fui sincero en su momento, y no fue fácil para
ningunos.
P.¿El sexo nos hace
libres o esclavos?
R. El sexo puede engrandecer al ser humano. Con el sexo puedes ser
igual de libre que de esclavos, como las obras de arte. A mí el
sexo me hizo por momentos libre, dependiente e indolente. Y el que no
encaja todo esto es que está lleno de complejos.
P.¿El dinero puede
más que el amor? Porque a ti el amor te ha llegado a arruinar la
vida en alguna ocasión, ¿No?
R. Como a todos. Oscar Wilde, dijo que "Las experiencias son
los nombres que le damos a nuestros fracasos". Y yo quiero ser un
hombre experimentado que al final de su vida, sienta que ha vivido.
P.La acabas de liar de nuevo
en el aeropuerto tirándole un micrófono a un compañero.
¿Qué ha pasado?
R. Sí que la he liado
Pues nada que me he encontrado con
una periodista, a la que he atendido, porque mi hijo también está
estudiando periodismo, y cuando ha pasado un rato le he dicho que me iba ya
a descansar al mar. Y siguió persiguiéndome, porque ellos son
carne de cañón. Y se mantienen ahí con las cámaras
como si fueran rifles. Y yo no soy ningún friqui. Pues claro al final
pierdes les nervios y sí
le tiré el micrófono.
Pero te prometo que me aplaudía la gente. Es que somos muchos los que
ya estamos cansados de todo esto
P.Te vas en estos momentos de
viaje. ¿Es por trabajo o quieres dejar que se calmen las aguas?
R.Estoy saliendo de mi ciudad natal. He pasado unos días
maravillosos con mi madre y el recibimiento del espectáculo ha sido
maravilloso. Ya bajé a los infiernos, y ahora me voy a la
montaña y al mar a respirar aire fresco. Pero volveré
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