|
2+9=11 El
número del principio y el fin
Actualizado: 29/01/2008
Desde los tiempos ancestrales
el ser humano ha dotado de simbología a los números.
A esta ciencia se la denomina numerología, y para ella el
11 es la llave maestra que sitúa al hombre en ese punto del
círculo perfecto, que se abre y se cierra, en el que todo es
posible.
Y ésa es la fe que cada
día guía tenazmente los pasos de Virginia Gámez.
Una cantaora de flamenco que ha depositado en este último
año de su segunda década de existencia todas sus ilusiones.
A sus 29 años, esta
malagueña doblemente de bandera, por llevar en su piel toda
la luminosidad que concede a sus mujeres el Mediterráneo y
por haber nacido el Día de la Hispanidad, tiene claro
cuál es su porqué. El cómo ya lo irá
barajando según le toque el reparto de las cartas.
Y su porqué, es dejar
inmortalizado en un disco su manera de interpretar el flamenco,
vivir de él y contribuir a enriquecer de algún
modo este arte, que ha interiorizado como una manera de
entender la existencia.

Pregunta.¿De casta
le viene al galgo?
Respuesta. Pues la verdad es que no. No hay ninguna
tradición de flamenco en casa, al margen de escucharse como
en cualquier otra. Sólo tengo una prima que canta
canción española, Rocío Alba.
P.¿Cuál
es tu referente artístico entre los clásicos?
R. La niña de los Peines, Tomás Pavón,
Antonio Mairena o Naranjito de Triana
P.Aunque las comparaciones
son odiosas e inexactas ¿Con quien te comparan?
R. Me han dicho que tengo un deje de Naranjito de Triana.
P.¿Y en quién
te miras del panorama actual?
R. Sin dudarlo, Maite Martín y Miguel Poveda.
P.¿Es irracional o
lo has reflexionado?
R. No, está reflexionado.
P.¿A qué
crees que se debe el éxito de Poveda?
R. A su inteligencia y humildad. Tiene tanto éxito
porque ha sido lo suficientemente inteligente y humilde como para
preocuparse de las raíces del flamenco, de las fuentes de
los cantes que interpreta. Y si ha querido cantar por bulerías
se ha ido a Jerez, la cuna de las bulerías; por
malagueña, lo mismo
Y esa investigación se le
nota en su puesta en escena. Si a esto le sumas que no ha tenido
miedo de rodearse de gente muy buena
y que tiene una voz
flamenquísima. Pues ya lo tienes.
P.¿Algo que
admires en una cantaora?
R. La fuerza en la expresión de Esperanza
Fernández, transmite mucha flamencura
P. ¿Cuál
es para ti la gran lacra del flamenco en nuestros días?
R. Que no se ayuda a los valores nuevos. Al flamenco le
hace falta que el apoyo institucional se diversifique y no recaiga
siempre en los mismos, en los que precisamente ya no le hace falta.
Y sobre todo que respete la libertad creativa de los artistas.

P.¿La Bienal de
Málaga ofrece oportunidades a los noveles?
R. Pues la verdad es que no muchas. Hay un concurso para
presentar espectáculos, dotado con 10 millones de pesetas y
eso está bien, pero como siempre van a lo fácil y
seleccionan a quien ya no necesita ese dinero para poner en pie
ningún proyecto. La manera de escoger los proyectos es
arbitraria. Van al nombre, a lo fácil.
P.¿Quién
se merecía una oportunidad en la Bienal de Málaga y
no se la han dado??
R.No hablaré de mí, pero por ejemplo hay una
bailaora, la Lupi. Buenísima. Presentó un proyecto
impecable y no se lo seleccionaron. Pero es lo de siempre.
P.¿Qué
papel juega la imagen de la mujer en el flamenco?
R.La imagen no es fundamental pero ayuda. Yo ahí
estoy, cuidándome.
P. ¿Hay
niños mimaos en el flamenco?
R.No me gustaría decir nombres, pero en general
sí.
P.¿Percibes
aires nuevos en el mundo del flamenco?
R.No. Hay gente que está viendo que el flamenco
vende internacionalmente y se suma a ese carro. Pero no creo
que se esté inventando nada que pase a la historia de este arte.
P.¿Qué
opinión te merece el baile de Israel Galván?
R. Creo que es un gran artista, con una ejecución
perfecta del baile y una destreza y una técnica admirable,
pero no comparto su perspectiva de entender el baile flamenco.
Yo tengo una perspectiva más tradicional.
P.¿El
espectáculo que más te ha gustado?
R.No sé ni la edad que tengo, del bailaor
El Carrete de Málaga. Tiene más de 70 años
y baila de un modo impresionante
No es raro que los grandes
se pasen por el tablao de Torremolinos donde actúa para
verlo. Es digno de ver.
(El 11 de junio de 1999 en
un intento desesperado por darse a conocer, organizó una
actuación en el Teatro Alameda de su tierra natal, sin que
ningún organismo oficial le ayudara económicamente.
Ni el Ayuntamiento, ni Diputación atendieron sus demandas,
sólo Plus Óptica de Málaga le regaló la
cartelería. Para ella era una carta de presentación
con la que quería hacerse visible en un mundo tan opaco en
ocasiones como es el del flamenco. La entrada a un precio
simbólico propició el lleno absoluto. Pero que el aforo
completo aguantara casi 4 horas de actuación y
la interpretación de 35 palos del flamenco, es una señal
inequívoca de que la Gámez derrocha garra y versatilidad.
Pues bien, 9 años después
sigue sin haber
sacado su disco).

P.¿Cómo se
explica que no tengas ya un disco?
R. Por dos cosas: Porque no tengo dinero y porque he tenido
muy mala suerte. El año pasado un señor quiso hacerme
un disco pero el proyecto no salió.
P.¿Quién
fue el iluminado? ¿Puedes decir su nombre?
R.Sí, claro. Jose Manuel García Pérez.
Él es un arquitecto muy bien situado que me vio cantar en la
feria de Sevilla, y me prometió la grabación de un disco.
Me puso en contacto con Maite Martín, Pepe de Lucía
Me obligó a que dejara de cantar y me centrara en la
preparación del disco, que mientras tanto me pagaría un
sueldo y
supuestamente por problemas personales y económicos,
dio una escapada y nunca más se supo del navío donde
me embarcó.
P.¿Qué te hace
falta para sacar a la luz ese trabajo?
R.Un productor o unos pocos de millones de pesetas. Con algo de
los dos tengo clarísimo que sacaría un buen disco. Pero
es que soy muy mala para pedir.
P.¿Estás
cansada?
R.Estoy decepcionada, pero no me influye en mis ganas de
seguir. Yo intento aprender de todo lo malo. En general soy positiva.
Lo que más detesto es transmitir lástima.
(De su padre dice que ha
sido el hombre de su vida, aunque lo cierto es que desde hace
4 años comparte sus ilusiones, frustraciones, proyectos y
desaciertos con Carlos, con quien los planes de boda, de momento,
tendrán que esperar
)
P.¿Cuál
ha sido el trago más amargo que has tenido que pasar?
R.La muerte de mi padre. Ahora en febrero hace un
año. Y con él se me fue además mi mejor amigo.
La verdad es que llevo un año regular pero me refugio en lo
que él me decía: siempre tienes que tirar para adelante.
Pero era muy joven, sólo tenía 54 años
Y es
duro de superar. Pero le hago caso y un paso detrás de otro.
P.¿Crees en el amor
para toda la vida?
R.Creo en el cariño para toda la vida.
P.¿Qué es parta
ti el amor?
R.El amor es compartirlo todo: sentimientos, vivencias
es el entendimiento máximo entre dos personas. Es sentir un
vacío inmenso ante el miedo de perderlo. El amor es un estado de
ánimo. Cuando te llega sabes que reina en todos los rincones
de tu vida.
P.¿Y el amor nunca
es sufrimiento?
R.Sí claro. Y vacío. Pero sin los
desengaños no podríamos saborear en su justa medida la
felicidad que te deparó o te depara en estos momentos.
P.¿Un sueño
profesional?
R.Hacer mi disco a mi gusto, vivir del flamenco y contribuir
a engrandecer esta cultura.
P.¿Tienes pensado
su nombre?
R.Sí, mi nombre: Virginia Gámez.
P.¿Tu aspiración
personal?
R.Poder levantarme cada día y seguir sonriendo.
Y es que Virginia Gámez ha
hecho suya la sentencia del político estadounidense Theodore Roosevelt
que rezaba así: Es duro caer, pero es peor no haber intentado
nunca subir.
Apuntes biográficos:
Nace en Málaga el 12 de Octubre de
1978, empezó a cantar con 9 años en los tablaos que su
tía Pepi Gil y su padre Pepe Gámez tenían en
Málaga. A los 12 debutó en la plaza de toros de Benalmádena
compartiendo cartel con El Turronero, Juana la del Revuelo o Chano Lobato.
Un año más tarde fue
clasificada para la final, en el Concurso de Cante de Las Minas, en La
Unión (Murcia). A los 14 años ya se hace con el Primer Premio a
la Granaína en el Concurso Nacional de Cantes de Málaga.
Y suma y sigue. Pero su hito profesional hasta el momento lo vivió
el 11 de junio de 1999. (Otra vez el 11). Cuando en una única
actuación de tres horas y 50 minutos interpretó 35 palos distintos
del flamenco, en el Teatro Alameda de Málaga.
A los 26 años fue apadrinada pro
José Mercé en el programa de TVE Gente de Primera
y desde entonces no ha dejado de compartir escenarios con profesionales
de la talla de Calixto Sánchez, El Cabrero, José de la Tomasa,
Aurora Vargas o Carmen Linares.
En el 2003 intervino en la ópera
Carmen del director y coreógrafo Salvador Távora, aunque uno
de sus recuerdos más emotivos la conducen hasta la Habana, donde
intervino en la primera misa flamenca celebrada en su catedral, dentro
del Encuentro de las Culturas española y cubana. Recuerdo que le
lleva a la catedral hispalense donde en el 2.004 cantó saetas
junto a José el de la Tomasa y la orquesta sinfónica de
la ciudad Hispalense.
Lo que está claro es que si
hay algo que ya le tiene que agradecer al flamenco es haberle concedido
el privilegio de recorrer el mundo con el pasaporte del cante. Una muestra
de ello lo vive con la compañía del bailaor Rafael Campallo,
con la que interviene en la XIII Bienal de Flamenco de Sevilla y en el
Suzanne Dellal Theatre de Tel Aviv (Israel), actuando en la obra Don
Juan Flamenco.
Y todo ello sin dejar de formarse.
El 2.001, obtiene por concurso, beca para estudios más avanzados en
la Fundación Cristina Heeren de Arte Flamenco en Sevilla y desde el
2005 ya imparte clases dirigiendo junto al cantaor Paco Taranto, los cursos
intermedio y básico de cante y técnica vocal.
Si aún no la han escuchado
cantar flamenco sepan que es una asidua de los circuitos de peñas
flamencas andaluzas y que la última actuación la tuvo el
pasado 26 de enero en Alhaurín El Grande, en Málaga. Sus
próximas actuaciones las pueden consultar en su web
www.virginiagamez.com
|