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Armonía ecuánime
Por CARLOS SÁNCHEZ
Fotografías: PACO SÁNCHEZ
Actualizado: 26/02/2008
Ficha artística:
Bailarines: Ángel Rojas, Carlos Rodríguez, Iván Martín, Emilio Ochando, Cristian Martín, Aitor Hernández. Bailarinas: María López, Cristina de Vega, Pilar Arteseros, Pilar González, Raquel Tamarit. Cante: María del Mar Fernández, Jacob Quirós. Guitarra: Gaspar Rodríguez, Daniel Jurado. Percusión: Enrique Terrón. Violín: Ángel López de Rodas. Violonchelo: Víctor Gil. Flauta: Elisa de la Torre.
Después de un inicio titubeante de Festival, donde las propuestas presentadas provocaron opiniones dispares, la danza española y el flamenco hicieron acto de presencia a través del Nuevo Ballet Español, formación capitaneada por los coreógrafos Ángel Rojas y Carlos Rodríguez. Discípulos del inigualable José Antonio y del maestro Granero, entre otros. Tras cuatro años de ausencia, la compañía madrileña retorna al Teatro Villamarta con ‘Sangre’, un espectáculo sin hilo argumental y vertebrado en ocho escenas que se enhebran a través de las composiciones musicales de Antonio Rey, Gaspar Rodríguez y Daniel Jurado. Un rosario fértil de coreografías que toman cuerpo y cabida a través de una cuidada y esmerada puesta en escena donde el diseño de iluminación, el vestuario y el cedazo del tull propiciaron un juego de contrastes, luces y sombras que engalanaron la propuesta. No obstante, la música relegó la obra hacia la lisura y la monotonía debido a la reticencia de la amalgama del ternario. Con notas y armonías que recordaban en ciertos pasajes la ‘Ciudad de las ideas’ del guitarrista cordobés Vicente Amigo, y con el cante relegado a un tercer plano. Sin embargo, el todo funciona, loor de sus intérpretes principales y de la filosofía comercial que caracteriza a la obra.

Carlos Rodríguez
El engranaje se palpa a través de la diversidad coreográfica que diferencia cada uno de los ocho movimientos. La compañía se presenta con ‘Sangre’. Hilera que situada en formación paralela hasta romper el ritmo. Momento en que el dinamismo hace acto de presencia. Retozo de lenguajes con predominio del español y membretes del contemporáneo. ‘Renacer ‘ incide en esa variedad dancística a través de un trío. Anticipo de ‘Interno’ de Carlos Rodríguez. Donde el bailarín da riendas sueltas a todo su potencial expresivo. Soportado en una técnica depurada y en un uso reitarativo del giro. Aluvíón de figuras, ademanes y movimientos que llenan el amplio proscenio del Villamarta. Un sinfín de elementos en un mismo discurso que encandiló a los presentes. ‘Zalamerías’ de una respiro a través del coqueto cimbrear de las bailarinas. Cadencioso y sensual.

bailaoras del Nuevo Ballet
El paso a dos de los coreógrafos subyace en ‘El alma’. Plasticidad vertiginosa. Llevando el compás a tierra. Controlando el cuerpo. Y con una resolución atemperada. Con ‘sin fronteras’ las castañuelas hacen acto de presencia a ritmo de fandangos. Ángel Rojas se presenta en solitario por tangos. Con mucha verticalidad. De discurso más reducido y pausado. Con insistencia en el zapateado, y rematando la faena con el repiqueteo de tacón.

Ángel Rojas
El espectáculo finaliza con una coreografía determinada por el esparcimiento de entradas y salidas de todos los componentes.
Marcos Flores. Solos en compañía

El bailaor gaditano se presenta en Jerez en solitario tras su exitoso paso por el Concurso Nacional de Córdoba. Por farruca. Gran porte y empaque. Firme y erguido. De gestualidad ilimitada. Por martinete y por alegrías. Ramillete de pinceladas que dan espesor a su baile. Detalles que se multiplican a cada paso, en cada instante. Todos los elementos son importantes. Con la guitarra de Antonia Jiménez y las voces de Miguel Rosendo y Leo Treviño, que tejen la propuesta con tangos y malagueñas.

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