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Yerba de la buena
Por CARLOS SÁNCHEZ
Fotografías: PACO SÁNCHEZ
Actualizado: 03/03/2008
Ficha artística:
‘Santo y Seña’. Baile: Eva Yerbabuena. Cuerpo de baile: Eduardo Guerrero, Juan Carlos Cardoso, Alejandro Rodríguez, Juan Manuel Zurano. Cante: Enrique Soto, Pepe de Pura, Jeromo Segura, José Valencia. Toque: Paco Jarana, Manuel de la Luz. Percusión: Raúl Domínguez. Saxo-flauta: Ignacio Vidaechea.

Eva Yerbabuena
Una parada. Un respiro. Un susurro al pasado. Una mirada hacia atrás, Eva Yerbabuena hace un alto en el camino en Santo y Seña. Propuesta que sintetiza un ramillete de coreografías que ha ido presentando desde 1998, año que creó su propia compañía.. Una miscelánea de la que se extraen fragmentos de espectáculos tales como Eva (1998), 5 mujeres 5 (2000) o El Huso de la Memoria (2006). Imágenes retrospectivas.

Se enciende la luz por seguirillas. Sentada bajo una pequeña bombilla, se aprecia levemente la estampa de la bailaora. La artista asentada en la localidad sevillana de Dos Hermanas espera a la guitarra y al cante. Llega la primera letra, proveniente de la garganta de Enrique Soto. Los primeros ayeos provienen del patio de butacas. Lugar donde se encuentra el artista jerezano. Cantándole desde el público a la bailaora. La atención se bifurca en dos espacios, el proscenio y el patio de butacas. Eva cede el protagonismo al cante. La segunda letra emana del proscenio. Es José Valencia, con esa garra y profundidad que lo caracteriza. Pepe de Pura le da la réplica desde el público. Mientras Eva desentraña la seguirilla de 5 mujeres 5. Magistral con los pies. Limpieza y tacto con el tacón y la punta. Soberbia con el serial de látigos con ambas piernas. Jeromo Segura remata con el macho del cante.

De la cava a Las cinco de la Tarde. Por farruca aparece el cuerpo de baile. Coreografía de su último espectáculo, El Huso de la Memoria. Sobriedad, como en el conjunto del espectáculo. El color se manifiesta en contadas ocasiones. Mudanzas y formaciones simétricas, paralelas y perpendiculares. Buscando las líneas rectas con el empaque erguido. Resaltando la masculinidad de este baile.

Yerbabuena recoge el testigo en el mirabrás que firma excepcionalmente con bata de cola. Coreografía que también pertenece a su última propuesta. El cante va incorporándose poco a poco en el proscenio mientras la artista granadina contonea su figura a través de desplazamientos cortos y comedidos. Trabajándolos en el centro del escenario con la mesura necesaria.

De nuevo el cuerpo de baile. Esta vez por bulerías de Eva, tituladas Rarapata. Hilera de pataítas engarzadas con los movimientos del trío de bailaores, comandados por Eduardo Guerrero.

Retorna Eva con tientos-tangos. El suelo toma color, como su baile, que toma cuerpo en un inmenso círculo blanco. La presencia de la bailaora llena la inmensa caja del Villamarta. Yerbabuena desgrana la coreografía en un océano de detalles. Al igual que el compás del reloj por bulerías que certifica el cuerpo de baile. Determinaciones que se rubrican en la soleá final de la bailaora. Santo y seña de su arte. De majestuosa estampa y braceo impecable. Quebrando la figura mientras que el cante desfila por delante de su silueta. Quieta y anclada en el corazón de la escena. Hasta que el cante y el compás la cortejan para rematar con bulerías a cuatro voces. Yerba de la buena.

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