|
A Miguel
del Candela
Por CARLOS SÁNCHEZ
Actualizado: 09/03/2008
Ficha artística:
‘Sin frontera’. Cante: Miguel Poveda, Luis ‘El Zamb’o (artista invitado). Baile: Andrés Peña. Guitarra: Juan Gómez ‘Chicuelo’, Moraíto Chico (artista invitado). Palmas: Carlos Grilo, Luis Cantarote
En el bosquejo de la tarde la prueba de sonido se paraliza. Una llamada telefónica informa del fatal suceso. Miguel, del Candela, ha fallecido de forma inesperada.Los artistas enmudecen ante la trágica noticia. Pero la profesionalidad manda y Miguel Poveda decide dedicarle el espectáculo al dueño del mítico bar de Lavapiés. No hay mejor forma que rememorando el flamenco de cuartito. Sobre tres mesas. Y en dos espacios, dos territorios que se unen por el vínculo de lo jondo. Badalona y Jerez. Miguel Poveda y Luis El Zambo. Dos ecos antagónicos. Dos metales opuestos pero complementarios. Amplitud melódica y honda negritud. Contraste y disparidad que promueven fertilidad de un arte ‘Sin frontera’. Una línea divisoria cada vez más difuminada con el paso del tiempo.
Dos espacios, dos ciudades. Luis ‘El Zambo’ por bulerías al golpe. El rajo santiaguero está escoltado del compás de Carlos Grilo y Cantarote. En la recámara, la sonanta de Moraíto Chico y el baile de Andrés Peña. Jerez. Mientras que en la otra orilla está sentado Miguel Poveda y Juan Gómez ‘Chicuelo’. En tandem catalán responde por Levante. Los cantes se extremezclan. La zonas cantaoras se agolpan. ‘El Zambo’ prosigue por soleá por bulería. Como anillo al dedo. A su gusto y entonado. Para que baile Andrés Peña. Artista jerezano de corte clásico. Con planteamientos alejados de toda retórica. Y nos vamos por malagueñas. Poveda tira de su repertorio tradicional, con cantes muy acordes a la tesitura de su garganta. De extenso arco melódico. Administrando con magisterio los altos y los bajos. Con mucho gusto. Apostilla con el abandolao. Mientras que el cantaor del barrio jerezano de Santiago le replica por Tonás. Instante de la coyuntura entre ambos artistas. Ya no hay frontera. Los dos espacios se ensamblan en uno sólo. Los metales se entreveran y las guitarras se complementan. ¡Qué borrachera, qué borrachera, en los Juncales en la calle Nueva! Letra que interpreta Poveda en sentido homenaje a Luis ‘El Zambo’. Por bulerías. Que allanan la vereda de los tientos. “De Barcelona a Valencia, de Valencia a Jerez’. El trayecto se estrecha. Bulerías de Moraíto y Chicuelo. Vámonos que nos vamos. El repertorio avanza por seguiriyas. Con temple y jondura. Miguel Poveda derrocha generosidad. Comparte protagonismo en todo momento con el cante de Jerez.
El inminente Premio Nacional de Música pespuntea las cantiñas para que aparezca de nuevo el baile. Y continúa con cuplés por bulerías. Su catálogo no tiene límites. El amanecer se aproxima en el fin de fiesta. Y con las claritas del día finalizan con un mano a mano por soleá. El Teatro Villamarta quiere más. Ovación al compás de bulerías. Tris del bis. Suenan los acordes de ‘Alfileres de colores’, y la genuina voz de Diego Carrasco aparece en escena. Los pelos como escarpias. Se bailan, se cantan y se divierten. Y todos por la puerta grande.
Galería del Festival de Jerez
|
| Entrevistas |
 |
Lole Montoya / Cantaora
A veces me río del diablo Leer |
|
| Ver
más entrevistas |
| Reportajes |
 |
Las letras flamencas:
un elemento vivo en continua evolución
Desde que Demófilo, padre de los hermanos
Machado, comenzara a recopilar las letras flamencas para
salvarlas del olvido al que podía abocarlas la
tradición oral, la palabra en el cante jondo ha
sufrido una evolución constante que, en estos días,
ha llegado incluso a criticarse. Leer |
|
| Ver
más reportajes |
|