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Fallece la bailarina y coreógrafa
Pilar López a los 95 años
Actualizado: 26/03/2008
ETERNA SEÑORA
DE LA DANZA - A las 10:45 de la mañana ha recibido
sepultura la bailaora Pilar López Júlvez, que
falleció en la madrugada del martes, a los 95 años.
La capilla ardiente con sus restos mortales fue instalada
en el Tanatorio de San Isidoro de Madrid. Han sido numerosas
las personalidades que se han dado cita esta mañana
en la capital para darle el último adios a una de las
cimas del baile clásico y flamenco del S.XX.

Se fue la señora
de la Danza. Aquella que naciera en San Sebastián,
un 4 de junio de 1912, aunque su infancia transcurriera en
Madrid y repitiera constantemente que su tierra adoptiva era
Andalucía. Entre los reconocimientos que obtuvo de
ella se cuentan la Medalla de Oro de Andalucía en 1995
, o el "Premio Niña de los Peines" de la
Consejería de Cultura de la Junta, del 2005. Además
fue merecedora del título de Maestra del Baile en la
V edición de la Bienal de Flamenco de Sevilla.
En ella se cumplía esa extraña cualidad de
no ser nunca criticada por nadie, a pesar de ser: mujer, rompedora,
empresaria y brillante. Como dato aprobó Solfeo con
el número uno de su promoción, y en su formación
cursó 7 años de piano. Durante la dictadura
nadie se atrevió a censurarle la admiración
que demostraba en sus espectáculos por Federico o Alberti
cuando bailaba la suite Se equivocó la paloma.
Ser hermana de la legendaria Encarnación López,
La Argentinita, le abrió puertas, pero no le hizo sombra.
La primera inmersión profesional con el baile flamenco
la tuvo con el sevillano café cantante, ubicado en
La Campana: el Kursal.
En 1933 debuta profesionalmente con su hermana en el Teatro
Falla de Cádiz, con el Amor Brujo. Dos años
más tarde empiezan una gira por América de 5
años. El estallido de la guerra civil española
las mantiene alejadas de su tierra natal y Pilar no regresaría
definitivamente a España hasta que no regresara con
el cuerpo de su hermana, a la que la muerte la sorprendió
en Nueva York.
En 1946 decide montar su
propia compañía y de sus tres décadas
de trabajo podríamos destacar las obras estelares de
El Sombrero de Tres picos y el Concierto de Aranjuez de Joaquín
Rodrigo. Uno de los momentos que recordaba con más
orgullo era su actuación ante la Reina Isabel II de
Inglaterra.
A los 62 años dejó
de bailar, pero no se jubiló hasta 1982. En la primavera
del 2008 encontró la muerte, con la misma humildad
y grandeza con la que sólo viven y mueren los que serán
inmortales.
Ayer en la presentación
de la programación de la Bienal de Sevilla se le rindió
una ovación a la bailaora, a la que ya se está
pensando rendirle algún tributo durante la décimoquinta
edición de esta Bienal de flamenco de Sevilla.
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