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Sara Baras presenta con susurros y pasión la fuerza de Carmen en Chile
Por REDACCIÓN
Actualizado: 05/04/2008
Santiago de Chile, 4 abr (EFE).- La bailaora española Sara Baras presenta estos días en Santiago de Chile su espectáculo Carmen, en el que los susurros, los gritos de pasión y los cantos de tristeza transmiten la fuerza y la libertad que encarna la figura mitificada por el escritor francés Prosper Mérimée.
El Ballet Flamenco Sara Baras ha marcado con taconeos el escenario del Teatro Municipal de Santiago de Chile, que entre el 2 y el 4 de abril ha acogido las tres funciones programadas de Carmen, una más de las previstas debido al éxito en la venta de localidades para las dos primeras anunciadas.
Con su último espectáculo, la bailaora y coreógrafa se adentra en la piel de Carmen, una cigarrera gitana de Triana que participó en las luchas por la igualdad de la mujer de principios del siglo XIX, cuando el país despertaba de la invasión napoleónica en medio de la pugna entre el absolutismo y el liberalismo.
Mitificada por Mérimée y llevada a la ópera por el compositor francés George Bizet, Carmen transmite la fuerza y el carácter de una mujer hermosa e independiente que cautiva primero a un militar llamado Don José, interpretado por Luis Ortega, y que con sus gestos arrastra después a un torero, en esta ocasión José Serrano.
Bulerías, fandangos, soleás, tangos, alegrías, seguirillas, jaleos y sevillanas se suceden en este espectáculo de amor y desengaño, de calma y arrebato, de mito convertido en flamenco, que es quizá la mejor forma de expresar la pasión de una historia que primero se tradujo a la ópera y después se llevó a la gran pantalla.
Cuatro cantantes y tres guitarristas interpretan los acordes de este espectáculo, compuestos entre otros por Paco de Lucía, Javier Ruibal y José Carlos Gómez, con los que logran desgarrar el escenario, ya se muestre desnudo en la oscuridad o arropado con unas cuantas sillas de madera por todo atuendo.
A la austeridad del decorado se suma la sencillez del vestuario, en el que tonos rojos y negros, como presagio de sangre, pasión y muerte, manchan los trajes largos, las faldas de volantes y los amplios mantones que las flamencas agitan en un baile de entrega desenfrenada.
Los abanicos y los pases de capote avivan la llama del espectáculo, que el público chileno contempló con expectación, conteniendo el aliento con cada taconeo y ovacionando cada respiro que los tres protagonistas, acompañados de diez bailaores, les consentían dar.
Carmen, que en la novela sucumbe ante los violentos celos de Don José, se eleva en este espectáculo sobre un baile de muerte y da su último adiós inhalando el humo de un cigarro, uno de tantos que cada día elaboraba con sus manos para poder vivir en libertad, para elegir su propio camino, para decidir por quién luchar.
Con este espectáculo, que estrenó en Barcelona en septiembre de 2007, Baras logró poner en pie al cerca de millar de espectadores que acudieron a la presentación de la obra en el Teatro Municipal de Santiago, quienes le rindieron una sonada ovación.
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