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La voz de Chano se apagó en Domingo de Ramos
Actualizado: 06/04/2009
La última vez que pude disfrutar de su presencia fue el pasado 14 de octubre en los estudios de Canal Sur Radio. Acudir a su cita semanal de la tertulia flamenca de Vigorra era el último tramo del cordón umbilical que le conectaba a la vida
Y entonces nos agasajaba con sus chascarrillos gaditanos, con el sentido vitalista que le imprimía a sus sabidos días contados y recordaba casi soñoliento aquellos tiempos en los que la personalidad de Chano Lobato sepultó a Juan Miguel Ramírez Sarabia.

Aquel niño nació en la tierra de la Caleta allá por el 1927, en el Barrio de Santa María. Siendo un chaval empezó a cantar por los tablaos de su ciudad natal hasta que puede dar el salto a la capital, donde Madrid cae rendido al arte de este contador de historias de esa forma inigualable como lo hacía Chano.
Su debut profesional se lo debe a Pepe Blanco, durante dos décadas recorre con Antonio el Bailarín el mundo y ha cantado para bailaoras como Carmen Amaya, Manuela Vargas, Matilde Coral, o su mujer Rosario la Chana.
En 1974 obtuvo el premio Enrique El Mellizo en el Concurso Nacional de Córdoba. Aunque de los premios , era conocida su máxima de menos regalitos y más dinerito
Su última obsesión era que su hijo Chanito, al que llevaba pegado a la boca, no le faltará de ná cuando el faltara. Qué ironía de la vida, le va a faltar lo fundamental: su padre, su fuerza, su alegría de vivir, su esencia.
Lo que de algún modo nos dejó a todos los que pudimos compartir con él algún trayecto de su caminar: una manera de transitar por este mundo como un señor, abriendo puertas, sin dejar cadáveres ni malheridos por el camino, sin hablar jamás mal de nadie, siendo cortés y elegante con el caído y crítico con el arrogante.
Cuando me despedía de él, aquel 14 de octubre, yo no sabía que sería la última vez que vería en vida al último grande del cante flamenco del S.XX. Ni pude imaginar cómo resonaría en una noche de Domingo de Ramos su último consejo: sobrina aprovecha cada tren que pase por tu vida, que la parca no espera y va un día y te das cuenta que ya está to el pescao vendío

El tío Chano se nos fué en la noche de un Domingo de Ramos como el que tiene prisas por estrenar su estancia en ese cielo al que él le ponía el azul de la caleta y el ambiente de cualquier zambomba gaditana.
Me iré a la cama con la pena de saber que un hombre bueno menos habita este mundo y con la serenidad de sentir que mientras viva estará viviendo en mis recuerdos
Gracias tío Chano por abandonar este mundo con la misma humildad con la que lo habitastes. Esa extraña virtud tan en desuso en los tiempos que corren
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