|
Joyas al compás :
la mercantilización del flamenco
¡ Cómo se pué compará
un charco con una fuente!
Sale el sol, se seca el charco
y la fuente permanece!
Con esta letra recogida por Demófilo, Isidoro Moreno advertía en su libro La Globalización y Andalucía (2002) sobre el peligro vigente de transformar el flamenco -siendo un elemento propio de la identidad cultural andaluza- en una mercancía folklórica al servicio de las reglas comerciales del mercado. Eso significa extirpar el flamenco de su lugar originario y su cuna de desarrollo y destinarlo a la ruta de la mercantilización como producto genéricamente español al servicio de la industria turística. El autor sostenía que se trataba de un proceso de expolio cultural y lo describía de la siguiente forma: un permanente intento de neutralización, vaciamiento y manipulación del flamenco como fenómeno étnico y de clase, desidentificándolo respecto a un pueblo específico, el andaluz, y unos sectores sociales concretos, los más oprimidos, de los que el flamenco es quizá la más genuina expresión de su experiencia, para intentar convertirlo en un rasgo pintoresco y light de la supuesta cultura española genérica, destinado a su venta en el mercado turístico. (Moreno, 2002)¹ . Y pasó lo que Moreno advertía: hoy en día se da una singular y contradictoria coyuntura en torno al flamenco. Por un lado podríamos decir que el flamenco disfruta de una época de plena creatividad y de propuestas vanguardistas llevadas a cabo por artistas andaluces, y por otro lado testimoniamos un proceso de fuerte mercantilización, folklorización y apropiación del flamenco por parte de la industria cultural.
El motivo de este artículo viene a raíz del anuncio de la última colección de El País –Domingo 3 de febrero de 2008- de 30 joyas del flamenco al precio de 5, 95 euros con la compra del periódico. Se trata pues de que El País se convierta en el responsable-especialista de explicar a los no entendidos lo más puro y más actual del flamenco en una selección de 30-libros-CD. Personalmente, al leer el reportaje que acompañaba el anuncio de estas joyas se me vienen en la mente –como si fuera una predicción sabia- las palabras de Isidoro Moreno. Veo en esta promoción mercantil-mediática la propia promoción del flamenco que una vez expoliado de su contexto cultural andaluz se vende como un producto genéricamente español, destinado a circular como un producto comercial más en los kioscos de toda España al lado de otros bienes culturales de consumo masivo. Y como si no fuera poco se alude en el periódico la pretensión de educar el público español en general en el arte flamenco para que no sea tan ingenuo como los románticos extranjeros, que nada mas pisar tierra hispana exclaman: ¡Mi gustar flamenco very much! ¡Qué agradecidos deberíamos sentirnos a El País desde Andalucía por habernos abierto los ojos sobre la difusión educadora del flamenco!
No obstante, no me preocuparía demasiado si fuera sólo El País el único medio de explotar el flamenco para aumentar el porcentaje de sus ventas. Veamos otro ejemplo de mercantilización: Di te quiero con flamenco y pasión. Este es el eslogan con el que la comunidad cibernética es.flamenco pretende promocionar productos relacionados con el flamenco para el día de San Valentín. Y la lista sigue. Tiendas que abundan de productos cool del flamenco –todo objeto de uso cotidiano, decorativo etc., envuelto en la pseudo estética flamenca se convierte en un obsequio flamenco. Basta con que se invente una combinación estético-funcional de lunares, peineta, colores y simbología andaluza para que cualquier objeto se convierta en una cosa aflamencada: capotes decoración, holly botijo, lunáticos, lujuria ibérica, son algunos de los productos que figuran en la e-tienda de la empresa FlamencoCool.

Entonces –y hay que decirlo con énfasis- no nos tienen que sorprender las formas publicitarias tan estereotipadas de vender el flamenco como un producto español. Hay una tendencia -afortunadamente ni la única ni las más generalizada- de exotización y folklorización del flamenco haciéndolo sinónimo de la pasión salvaje y del amor brujo a la hora de publicitarlo (véase el cartel que anuncia el festejo de la Semana de Sevilla en un restaurante holandés). La exotización del flamenco con la figura protagonista de la mujer flamenca apasionante y sensual sigue siendo la forma más cotizada de presentación en las campañas promocionales fuera y dentro de España.

Proteger el flamenco de la feroz mercantilización que arrasa todo elemento identitario en niveles globales a su servicio, no significa encerrarlo en la tradición y en la producción casera-artesanal de la cultura andaluza. Tampoco significa esencializarlo y volverlo místico, hermético y anacrónico. Significa saber difundirlo y expandirlo a través de políticas culturales públicas, comprometidas con su carácter identitario y su vinculo originario con el contexto y cultura andaluza. Saber hacerlo patrimonio de todos sin olvidar que su carácter andaluz es su marcador de diferenciación de otras artes; no vendible al mercado, ni extrapolado a otros contextos que quieran usar el flamenco para aumentar la venta de sus productos. Defender integralmente el flamenco es la gran obligación del pueblo andaluz y su eterno compromiso con la continuidad histórica de su memoria e identidad colectiva.
¹ Moreno, Isidoro. 2002. La Globalización y Andalucía. Entre el mercado y la identidad. Sevilla: Mergablum. Edición y Comunicación .Capítulo 6. El flamenco, ¿de marcador de identidad mixtificado a cultura de resistencia?. Pp:143-160.
|
| Noticias |
El ciclo El Flamenco por las
Peñas visitará un total de 25 municipios jienenses
Las actuaciones comenzarán el 5 de diciembre
en Navas de San Juan Leer |
|
Lobato recibirá el Angelillo
de Bronce 2007 del Festival Vallecas Cultura Viva
El cantaor gaditano será homenajeado así
por su fructífera trayectoria profesional Leer |
|
| Ver
más noticias |
| Entrevistas |
 |
Salvador Távora/
Dramaturgo
"Tener un teatro en mi barrio, era una constancia
mía" Leer |
|
| Ver
más entrevistas |
| Reportajes |
 |
"El flamenco
tiene que profesionalizarse y alejarse del tópico
de las tabernas"
Tienen sus ojos la doble visión del artista
y el empresario y es esa dicotomía la que le hace
entender el fenómeno flamenco en toda su extensión.
Pedro Sierra se embarca en el mundo empresarial con sello
propio 'La Voz del Flamenco' Leer |
|
| Ver
más reportajes |
|