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fandango
m. [Del port. fado, y éste del lat. fatus, hado.] Cante
con copla de cuatro o cinco versos octosílabos, que
en ocasiones se convierten en seis por repetición de
uno de ellos, y cuyo nombre también corresponde al
baile que acompaña. Aunque en el principio fue cante
para bailar, en la actualidad muchas de sus variantes son
cantes para escuchar, tanto de naturaleza comarcal como los
de creación personal o artísticos. Como baile
es un estilo muy antiguo. que ha ido adquiriendo con el tiempo
características propias del flamenco. Se trata esencialmente
de un baile de pareja con giros propios de los bailes de galanteo.
En torno a los orígenes y evolución del fandango.
José Blas Vega ha escrito lo siguiente: "Según
el diccionario etimológico de Corominas, el origen
de la palabra fandango es incierto: probablemente se deriva
del vocablo portugués fado, que sirve para designar
un canto y baile típico. Los trabajos de varios musicólogos,
recogidos en la Enciclopedia de la música de Lavignac,
coinciden al emplear esta palabra como genérica denominación
de un aire de danza española de tres por cuatro de
vivo movimiento, dentro del cual pueden afiliarse malagueñas,
rondeñas, granaínas y murcianas, poco diferentes
entre sí.
Y aunque era conocido hacia fines del XVIII -en Portugal
a comienzos del XVI se usó esfandangado para designar
un canto popular-, la primera vez que hallamos el término
es en un entremés anónimo de 1705. El novio
de la Aldea, El deán Manuel Martí escribía
(17-3-1712), en latín, describiendo el fandango: "Ya
conocéis esta danza de Cádiz, famosa desde hace
tantos siglos...". Este autor hace toda una descripción
y glosa el fandango desde diversos aspectos, por lo que apoyados
en su teoría y en otras modernas, creemos que es, en
su forma esencial, un baile con acompañamiento de copla,
árabe en sus orígenes por las semejanzas con
la zambra arabigoandaluza y las jarchas mozárabes,
extendiéndose y aclimatándose en las regiones
españolas, tomando nombre y propiedad, tal la jota
o la muñeira.
Así, nuestra morfología se generalizó
y se caracterizó en el fandango, llegando en el siglo
XIX a ser cante y baile nacional por excelencia, como lo demuestran
los escritos de Giovanni Casanova, Borrow, Ford, Quinet, Dumas,
Gautier, Davillier, De Amicis, etc. Desde 1870, la mezcla
de los cantes flamencos con los andaluces abrió horizontes
y se configuraron nuevas formas expresivas y estilísticas,
siendo el fandango el estilo mas favorecido por este enriquecimiento
de matices. Y la asombrosa pluralidad del fandango andaluz
como expresión típica de cada pueblo o comarca
natural andaluza, sería la base sustancial para el
fandango no regional, que es el fandango personal, tan conocido
y popularizado en los últimos tiempos, pero cuya evolución
data de 1880 a 1915, cuando el cante de Levante gozaba de
su máximo esplendor. Este fandango que se crea al final
de una época de grandes malagueñeros, se deslocaliza
en cuanto a sabor, no es bailable, y sí libre de compás,
admitiendo un deleite melismatico en cada tercio.
Con estas notoriedades y significaciones y una clara tendencia
a pasar del puro compás a una ejecución casi
ad libitum, mas libre, aparecen las primeras personalizaciones
fandangueriles, iniciadas por El Niño de Cabra. Rafael
Pareja, Pérez de Guzmán, El Gloria, etc., pero
es Pepe Marchena quien desregionaliza el fandango alejándolo
de los moldes clásicos y masificándolo por completo,
mientras Manolo Caracol sigue otra línea fandangueril,
también personalista, pero llena de emocional sentimiento
y de gitanísima jondura en su técnica interpretativa".
(Véase Cartagenera, Fandango De Güejar-Sierra,
Fandango de Huelva, Fandangos Granadinos, Fandanguillo, Granaína,
Malagueña, Minera, Murciana, Bondeña, Taranta,
Taranto y Verdiales.)
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